"Creíamos que estaban enterradas. Nos equivocábamos."
El próximo lunes comienza la comercialización de MyBox Mascotas. Hasta aquí, nada que objetar. Un nuevo producto entra en catálogo y la plantilla hará, como siempre, lo que mejor sabe hacer: asesorar y atender a la clientela.
Lo preocupante no es el producto.
Lo preocupante es que, con su llegada, parece que también han decidido resucitar viejas dinámicas comerciales que creíamos definitivamente enterradas.
Aquellas prácticas que durante años deterioraron el clima laboral, generaron tensiones innecesarias y fomentaron una cultura basada en la presión y la urgencia. Aquellas que nos dijeron que no volverían.
PERO HAN VUELTO.
Quizá ya no las llamen «acciones PUSH». Pero cuando desde distintos ámbitos se traslada a las oficinas la exigencia de realizar una venta por empleado de un producto que ni siquiera se ha empezado a comercializar, cuando reaparecen preguntas como «¿cuántos seguros te comprometes a vender?», o cuando se organiza toda una operativa alrededor de un supuesto «Día D», cuesta encontrar diferencias con aquello que tantos problemas generó en el pasado.
Mientras la Dirección solicita tiempo a la representación sindical para estudiar medidas que permitan mejorar el clima laboral, resulta difícil entender que simultáneamente se recuperen dinámicas que apuntan exactamente en la dirección contraria.
Llevamos meses escuchando mensajes sobre la importancia de centrarse en el cliente, en el asesoramiento, en el CMP y en una comercialización basada en las necesidades reales de las personas. Sin embargo, campañas de este tipo trasladan nuevamente el foco hacia la venta rápida, el compromiso numérico y la presión comercial.
Y todos sabemos dónde puede conducir eso.
Las malas praxis comerciales no nacen por generación espontánea. Aparecen cuando se sustituye el asesoramiento por la urgencia, cuando importa más el número que la necesidad del cliente y cuando la presión acaba ocupando el lugar de la profesionalidad.
Desde UGT exigimos a CaixaBank el cese inmediato de estas dinámicas comerciales.
Si realmente existe voluntad de mejorar el clima laboral, reducir la presión comercial y recuperar la confianza de los equipos, no parece la mejor idea comenzar desenterrando precisamente aquellas prácticas que tanto contribuyeron a deteriorarlo.
Porque algunas cosas deberían permanecer donde están.
Y las acciones PUSH son una de ellas.



